lunes, 4 de junio de 2012

Reflexion


“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.”

Isaías 55:8-9 (Reina-Valera)
Los sueños de los hombres son limitados y sus anhelos no siempre están bien motivados. Pero bendito Dios que da gratuitamente el Espíritu Santo a aquellos que reciban a Jesús como Salvador, pues al recibirle el hombre aprenderá a buscar los sueños y anhelos que trascienden, los de Dios. No obstante en ocasiones pude ser una no tan grata lección someter el viejo hombre a un plan mayor de Dios.
A todo creyente en ocasiones le sucede que no comprende los pensamientos y caminos de Dios, pero ahí es donde se usa la fe. Fe en un Dios amoroso y supremo que solo tienepensamientos de bien y no de mal para los suyos (Jeremías 29:11).
Lamentablemente en ese proceso de aprendizaje y sometimiento Dios y Sus planes algunos creyentes se distancian de Aquel que les ha dado todo. Esto porque algunas de las promesas del Todopoderoso no han ocurrido de la manera o en el tiempo que lo esperaban.
En esos momentos el creyente debe comprender que Dios solamente quiere su bien, y que si aún no ha recibido lo que anhela es porque algunas piezas del rompecabezas faltan de acomodarse. Pues tal vez el creyente pidió a Dios dinero para recibir un tratamiento medico, no obstante Dios quiere sanarlo pero para ello debe trabajar su corazón. O tal vez una creyente pide provisión para pagar sus cuentas pero Dios no solamente quiere eso, sino darle suficiente para tener un negocio, pero para ello tendrá que entrenarla más tiempo. Y qué hay de aquel hombre que año tras años sirve y trabaja diligentemente sin recibir aumento ni promoción, año tras año esa puerta sigue cerrada, ese hombre tendrá que confiar en que todo su esfuerzo ha sido visto por el Señor, y Él le dará mucho más de lo que pensó.
Querido hermano (a) si últimamente has batallado con la voluntad de Dios para tu vida y Sus tiempos, te recuerdo que ya no se trata de ti, y que si tus sueños y anhelos no han ocurrido es porque Dios está haciendo algo más glorioso. Tan glorioso que no quedará duda que fue Él quien lo hizo.

Confía en Dios, Él sabe lo que hace.

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