viernes, 9 de diciembre de 2011


Señor…¡Te amo más que a mi ser!

Tuya es la alabanza en Sion, oh Dios,
Y a ti se pagarán los votos. Tú oyes la oración;
A ti vendrá toda carne. Las iniquidades prevalecen contra mí;
Mas nuestras rebeliones tú las perdonarás. Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti,
Para que habite en tus atrios;
Seremos saciados del bien de tu casa,
De tu santo templo. Con tremendas cosas nos responderás tú en justicia,
Oh Dios de nuestra salvación,
Esperanza de todos los términos de la tierra,
Y de los más remotos confines del mar.

(Salmos 65:1-5 RV60)

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