viernes, 9 de diciembre de 2011


Ejerza su libertad para hacer sonreír al señor y viva de acuerdo a sus convicciones, no permita que nada ni nadie lo haga tambalear y si eso sucede huya, corra, no se detenga. No juegue a que yo lo cambio, tampoco piense que Dios se lo ha enviado(a) para que lo cambie, no crea que Dios le ayudará, eso es mentira.  Cuando tenga dudas al respecto vaya a la palabra de Dios en la que nos exhorta no unirnos en yugo desigual, con eso basta, no necesitamos señales de humo del cielo para comprenderlo, si está escrito en la Biblia no hay que más preguntar.

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