lunes, 20 de diciembre de 2010

oremos juntos

“Dios mío, no sé qué haría yo sin ti, gracias por cada día que pasa, gracias porque tu misericordia y gracia para mi vida es inmensa, porque aunque no merezco tus bendiciones tú tienes a bien dármelas. Perdona mis rebeldías, perdona mis momentos de duda y temor, perdóname por todas las veces que me ha faltado fe para creerte. Mas este día reconozco que tu eres mi TODO, que sin ti no puedo vivir, que tu le das aliento a mi vida, que lo que he logrado hasta el día de hoy es solo por tu misericordia hacia mi vida. Quizá no sea el mejor cristiano mi Señor, quizá no sea tu mejor hijo, pero si examinas mi corazón te darás cuenta lo mucho que te amo y lo mucho que me interesa agradarte, aun cuando muchas veces quizá no lo logre. Yo no cambiaría nada por ti, un día me llamaste, me perdonaste, me restauraste y me pusiste en un lugar cual yo nunca imagine, has hecho todo en mi vida, me has dado todo lo que tengo, me has dado una familia hermosa, un ministerio precioso, simplemente quisiera escribir las palabras más lindas jamás escritas para agradecerte todo lo que has hecho, pero por más que intento escribirlas no puedo describir ese agradecimiento que te tengo. Quiero cada día vivir para ti, quiero cada día esforzarme para agradarte, quiero que cada día tú seas el Centro que gobierne mi vida y por el cual yo me guie. ¿Sabes mi Señor?, No sé qué haría yo sin ti, no sé donde estuviera hoy, por lo cual solo puedo decirte: Gracias, mil gracias, gracias porque me has amado y porque siempre estas pendiente de mis necesidades, gracias Padre Celestial, gracias mi Dios, en el Poderoso Nombre de Jesús, Amen”.

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